viernes, 5 de agosto de 2011

6/8/2011: Berlín, ciudad de museos

Berlín es la ciudad de los museos, y además de los buenos. Con todas las cosas que han pasado en esta ciudad es curioso como se ha convertido en uno de los principales centros culturales de Europa. Y además lo tienen bien organizado porque, con la excepción de un par de ellos, todos los museos se encuentran en la conocida como "Isla de los Museos", famosa, como es obvio, por la cantidad de zapaterías que tiene... a ver quién levanta la mano. El señor del bigote se ha dado cuenta, enhorabuena. Sigamos, pues. En esta isla, situada en una bifurcación del río Spree podemos encontrar el Museo Antiguo, el Museo Nuevo, la Galería Nacional Antigua, el Museo Bode, el Museo de Pérgamo y la Galería James Simon. Puedes comprar un bono que te vale para ver todos los museos de la ciudad. Si te gustan los museos, cómpralo y sigue leyendo. Si no, pasa directamente a la sección de cervezas, más abajo.



No, no es el Museo del Perrito Caliente (Heißhund Museum) ni el del Violín, esto son curiosos personajes que hacían su agosto a las puertas de la Isla de los Museos. Curiosa la cocina portátil del de los perritos, ¿verdad?

La primera parada es el Museo Nuevo (Neues Museum) que, curiosamente, alberga cosas bien viejunas, como la colección egipcia. Imagino que los alemanes no son muy buenos poniendo nombres a las cosas. Este museo cuenta con la presencia de una de las obras antiguas más famosas de la Historia: el busto de Nefertiti (alguien que yo me sé no paraba de decir: "¿a que es guapa?", son amores intemporales). El busto de Nefertiti no sólo es famoso por su belleza artística sino también porque es una obra muy realista, rompiendo con los cánones de la perfección de la época. El busto de Nefertiti tiene arrugas en los labios, los ojos, una nariz imperfecta, una hipoteca... lo cual le da una belleza mucho más natural. Es como las modelos de ahora que las retocan con Photoshop... yo sigo prefiriendo lo natural, lo otro es como de bote



El Bode Museum, a la entrada de la Isla de los Museos. Tan impresionante por fuera que al final no lo vimos por dentro, una pena.



Venus a la entrada del Neues Museum.



El propio museo en sí está repleto de monumentos.



Repleto de monumentos, sí, sí...



Momia aquí, momia allá, maquillate, maquillate...



Uno de los muchos sarcófagos de la sala, repleto de jeroglíficos. Quién sabe, quizá ponían anuncios y todo: "se vende pirámide con vistas al Nilo, facilidades".



Los techos también son parte de la exposición, obras de arte.



Los grandes ventanales dejan pasar la luz a miles de años de historia (ole).



El pirulí berlinés, desde una de las ventanas del museo.



Cabeza de una princesa egipcia. Llama la atención lo abultada que la tenía (la cabeza).



"La cabeza verde", que así se llama, nos dejó sorprendidos por su realismo. De hecho es otra de las obras importantes del museo. Se supone que es la cabeza de un sacerdote, está hecha de pizarra y es del 350 a. de C.



Y como no, Nefertiti, que tuvo que ser una Reina esbelta y elegante. ¿A que me ha salido bien la foto? Pues no la he hecho yo porque en el Neues Museum te dejan sacar fotos de todo, "excepto" de Nefertiti. Si quieres foto, la compras en la tienda, y de paso, un puzzle, que también los venden.

Además del Neues Museum, el Museo de Pérgamo merece la pena visitar. Tiene una exposición de restos arqueológicos romanos, griegos y mesopotámmicos alucinante, incluyendo el enorme templo a Zeus y las gigantescas puertas de Ishtar, de Babilonia, impresionantes. Por desgracia, todas esas fotos las tiene mi familia así que hasta aquí hemos llegado con los museos, que no está mal. El próximo día, un poco del Berlín "de calle".

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