martes, 20 de octubre de 2009

17/10/2009: Las cataratas del Niágara

Pues no tienen agua los canadienses estos ni na, no me extraña que se dejen el grifo abierto cuando se lavan los dientes, si les sale el agua por las orejas. Hoy nos hemos ido Arturo, sus dos hijos (Tania y Dante) y yo a visitar las cataratas del Niágara y la verdad es que son muy impresionantes. No son tan altas como me esperaba pero el caudalazo de agua que lleva eso es increíble.



El cataratazo

Y la cosa es que tiene su lado romántico, con sus restaurantes al lado de las cataratas, los barcos que se acercan todo lo que pueden... Nada más llegar cogimos la excursión "Journey behind the Falls" que te lleva por unos túneles que te dejan justo detrás de la catarata. La verdad que el precio no merece la excursión pero al menos sí se ven las cataratas desde una perspectiva que no se podría de otra forma.



Las cataratas vistas desde detrás.



Así me quedé: sorprendidico, madre qué aguacero.



Desde un poco más abajo.



Este puente se cascó en 1938 por el deshielo. Esa catarata es la de USA. La de Canadá es la que tiene forma de herradura y es mucho más espectacular.

Después de ver las cataratas desde dentro y debajo subimos a la parte de arriba, desde donde se pueden ver las cataratas "by the face". Antes de eso me hice una foto con mi amigo Rudolf. Rudolf, di "hola" a España. Este bicho estaba a tamaño natural, pedazo de bicharracos, los alces.



Mi amigo Rudolf.



Las cataratas desde bien cerquita.



Una vez se cayó un niño que estaba haciendo el imbécil y se salvó el tío. Dicen que es el único que se ha salvado de los que han caído "por accidente"... ¿Cuántos habrán caído "aposta", me pregunto :-S ?



Las cataratas canadienses en todo su esplendor.



"El señor de las bestias" con pajarillos y ardilla incluidos.



Había una boda cerca. Atención al palabra de honor de las chicas, con el frío que hacía. Estas canadienses están locas perdidas.



De noche iluminaban las cataratas con focos de colores, quedaba superchulo.

Y eso es todo... mañana descanso.

sábado, 17 de octubre de 2009

16/10/2009: Visita a Toronto

Torontontoooon, Toronto, Torontontero, toro... pues hoy toca visitar la ciudad. Mi amigo Arturo me dejo en el metro más cercano con el coche, después de dejar a los enanos en el cole. Las distancias aquí son muy grandes, nos tiramos un buen rato en coche, pero a la gente parece que no le importa, parecen más relajados que en España.

El mito de que en Canadá hace frío... es cierto, la leche, la verdad es que estaba pelao, menos mal que iba equipado. Y encima me dicen que eso no es nada, que en invierno es, lógicamente, peor. Al llegar al metro ya vi cosillas típicamente americanas, como las bocas de agua para los bomberos, y además me compré mi primera comida americana... ¡un perrito caliente! Como siga así me voy a poner como una vaca.


Lo típico de por acá.

Llama la atención la mezcla de edificios nuevos y viejos (aunque aquí no hay nada más viejo de 150 años). También la mezcla de gente es muy interesante, hay de todo, sobre todo chinos, así que estaba como en casa. Lo que sí se nota es que hay que mirar mucho hacia arriba, los rascacielos son la pera, nada comparado con España, altísimos.



Rascacielos de Toronto

Curiosamente, esperaba ver muchos coches americanos, pero casi todos son europeos (caros) o japoneses (casi todos). En la calle se ve todo tipo de gente y no escasean los "raros", no sé, gente que parece pobre o loca (la típica señora de los 100 gatos) aunque igual no son ni lo uno ni lo otro.

Un buen truco contra el frío es usar los "PATH", una especie de pasillos que van bajo tierra o elevados y que te permiten atravesar el centro de la ciudad en plan calentito, jeje. Lo malo es que eso lo descubrí a mi vuelta, cagontó.

La comida es barata. Por 3$ (2€ y pico) te coges un cacho de pizza (nada del otro mundo) y una coca cola. Los McDonalds están más baratos que en España y la gasolina a 0.70 € más o menos.

Al mediodía subí a la torre CN de Toronto, la más alta del mundo de este tipo (unos 500 metros de altura). Se veía toda la ciudad y el lago (que en realidad parece un mar de lo grande que es) que baña Toronto. Aquí lo tienen grande, yo creo que es un complejo o algo por otras cosas. En la parte de arriba había un suelo de cristal y podías ver hacia abajo en caída libre (no apto para gente con vértigo).






El chato en la torre CN de Toronto

Al final del día visité la catedral de St. James (de menos de 200 años, claro, todas estas cosas se nos quedan pequeñas a los europeos), el mercado de St. Andrews (donde le ponen tangas a las calabazas, jeje) y quedé con mis amigos Arturo y Carolyn, de los Pixelcorps. Por la calle estaba todo lleno de motivos de Halloween, calabazas, esqueletos. Aquí se están preparando para todo eso, aunque a mí me a pillar lejos de la ciudad. Yo me disfrazaré de chino maquiavélico, que ya tengo medio disfraz de serie.



Calabazas de algún canadiense con mala suerte en el amor.



Catedral de St. James



Calabazas con tanga... increíble.



Con Carolyn y Arturo, mis amigos de Pixelcorps.

Ya sólo con Arturo nos fuimos al barrio chino a cenar en un restaurante vasco... ¿cómo va a ser vasco? ¡Allí sólo había restaurantes chinos! Ahí noté el ejemplo de la multiculturalidad de Canadá: las señales estaban en inglés ¡y en chino! Incluso los carteles de los bancos. Me dijeron que en el barrio griego pasaba igual (pero en riego claro). Es curioso. Imagínate poner carteles del Banco de Sabadell en catalán en Madrid... los apedrean.





El barrio chino-chan.

Y eso es todo... mañana... ¡Niágara!

15/10/2009: Llegada a Canadá

Al fin llegué al pais de los renos, los osos y la nata montada de Canadá.

El viaje empezó regular porque casi pierdo el vuelo de Londres. El avión llegó tarde y me tocó correr con la lengua fuera hasta la terminal correcta. Me estaban esperando en el control con una cara de pasa mustia que vamos (luego pensé que los ingleses suelen tener esa cara). Pero bueno, lo importante es que llegué al avión.

El viaje de 7 horas y pico se me hizo corto: estuve charlando con una chica que me tocó al lado, que iba a ver a su novio canadiense, vi una peli, comí... nada, estupendo.

A la llegada, me metieron en otra sala (y yo pensé "ya verás") pero nada de registros corporales ni nada de eso, simplemente unas preguntas del tipo "¿por qué vienes? ¿a quién vienes a ver? ¿cómo conociste a esa persona?"... estaba ya pensando que el hombre me estaba tirando los trastos y me iba a pedir el teléfono guiñándome un ojo... pero no.

Finalmente me recogió mi amigo Arturo Revilla y me presentó a su familia, que la verdad son encantadores y muy hospitalarios. La llegada a su casa fue curiosa, porque parecía que seguía en Madrid, a fin y al cabo, había coches europeos, japoneses, la autopista... luego cuando llegué a su casa la cosa cambió, era la típica zona residencial de los americanos: doble plaza de garaje, canasta, tejadito...

Lo más gracioso fue cuando me enseñó mi habitación que estaba en el sótano. Al abrir la puerta y ver las escaleras hacia abajo, hacia "lo oscuro" le dije "oye, que siempre que pasa esto en las pelis hay un mostro o un malote abajo" (se reía).

Y eso es todo por hoy, mañana visita a Toronto.





Esta gente tiene más lagos que el demonio, no saben la suerte que tienen.



Torontontero desde el aire.




"Welcome to Canada".

miércoles, 7 de octubre de 2009

Preparando el viaje

Bueno, se acerca el día del desembarco. El próximo 15 de octubre aterrizaré en Canadá. Estos días los estoy pasando confirmando contactos, realizando preparativos y un sinfín de cosas. Seguro que me dejo algo pero mientras no sea nada vital, no pasa nada.

Mi objetivo en los primeros días es pasar totalmente desapercibido, es decir poder mimetizarme totalmente entre la población y pasar por un canadiense más. Me he pasado investigando a fondo las costumbres y estilos canadienses y ya tengo todo lo necesario para mi misión. Algunas de las cosas, desde luego, no han sido nada fáciles de conseguir, sobre todo por estas latitudes.

Pero ya lo tengo todo, a saber:


Camisa de cuadros

Todo canadiense que se precie debe llevar una camisa de cuadros, así que he conseguido una docena de camisas de cuadros de varios colores, espero que no las usen siempre rojas porque si no la he liado.



Sombrero de pelo de bicho

Otro artículo fundamental es el sombrero de pelo de bicho, y digo bicho porque los originales imagino que son de castor, pero aquí es un poco difícil encontrarlos. Así que me he ido al chino de la esquina, he comprado uno sin preguntar el origen del pelo y tan contentos. Nota: el señor no está incluido.


Hacha

El hacha es un elemento fundamental en la vida de un canadiense. Sirve para cortar leña y para... ¿amenazar a la gente cuando uno se vuelve loco? Bueno, con cortar leña para el frío invierno me sirve. Con el equipo básico de gorro+camisa+hacha ya tengo todo lo básico para parecer canadiense. Pero claro, necesitaré transportarme...


Trineo

En el Leroy Merlín había varios modelos, pero eran todos o para niños o en plan Papá Noël, y no es plan de comprarse cosas para ir haciendo el ridículo en Canadá, con lo que me está costando conseguir cosas que me sirvan. Este trineo es de tamaño medio y me sirve para ir al supermercado o a por el periódico (al menos hasta que entrene a los perros para que lo hagan por mí).


Perros Huskys

Y, por supuesto, unos perros que tiren del trineo. Estos me salieron muy baratos, lo malo es que, además me tuve que llevar 13 gatos, 2 patos y una boa constrictor (es que era una oferta). Ya veré donde los meto. Los perros se quejan cuando los meto en la maleta, así que tendré que buscar otra forma de llevarlos.


Reno

He pensado que necesitaré un animalito de compañía, para tirarle el palo, que se haga el muerto, todo eso. Como los canadienses usan los perros para tirar del trineo, me imagino que allí lo que usan son los renos como "mejor amigo del hombre". Lo malo es que no he podido conseguir ninguno aquí, no tienen en las tiendas de animales, así que me toca comprarlo allá. Le llamaré "Rudolf"... o "Cuernecitos", no sé...

Y eso es todo... por ahora.